Hace unos meses vivimos la tragedia de saber que el Córdoba era oficial y matemáticamente de segunda división B ya que no ha alcanzado el mínimo de puntos necesarios para mantenerse en la categoría. Y según algunos medios se culpa de esta nefasta historia a los siguientes personajes:
En la cúspide de los responsables del descenso del Córdoba CF a Segunda B aparece el presidente y máximo accionista del club, Jesús León. El empresario de Montoro ha sido el principal motor de inestabilidad en la institución en todos los ámbitos: deportivo, económico, institucional y social.
León ha consumado el fracaso de un proyecto que no ha existido en apenas 16 meses de gestión al frente del Córdoba CF. Lo peor es que el descenso deportivo es la punta del iceberg de lo que está por venir. El presidente fue incapaz de pagar a tiempo la compraventa, de sobreponerse al tope en el límite salarial, de conseguir que los técnicos pudieran fichar con libertad y de tomar decisiones acaloradas con los entrenadores que no han servido de revulsivo. Su silencio, incluso tras el descenso, avergüenza a una institución con 64 años de vida.
En el segundo escalón también aparecen los futbolistas. Es cierto han estado cinco meses de ocho de competición cobrando (cuando lo hacían) con atrasos sus nóminas (incluso todavía tienen tres nóminas pendientes), pero eso no justifica ni excusa un rendimiento deplorable, especialmente en el ámbito defensivo. Los fichajes de invierno han sido figuras decorativas que intentó usar León como lavado de imagen con un cambio de cromos.
Lógicamente, el descenso también es responsabilidad subsidiaria de tres de los cuatro entrenadores que se han sentado en el banquillo del Córdoba CF esta temporada. Ninguno paró la sangría de goles encajados. Francisco Rodríguez se marchó en agosto antes de comenzar la temporada. Llegó José Ramón Sandoval, despreciado en junio, para liderar una nave que solo tenía 13 profesionales y consiguió 18 el 31 de agosto, con dos jornadas en marcha. León estuvo «contentísimo», llegó a afirmar, con la llegada de Curro Torres. Le duró 13 partidos. Ahora, Navarro, solución de la casa para llegar hasta el final, acumula el peso del descenso después de 11 jornadas sin aportar soluciones.